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CHAVES

Olhares sobre o "Reino Maravilhoso"

04
Abr08

Discursos Sobre a Cidade



.

Texto de Fe Alvarez

 

FANTASIAS EN LA  NIEBLA

             

En tiempos de resurección, pensemos, o soñemos.

 

Mirar la niebla Flaviense puede resultar muy interesante. La niebla, esa vieja conocida de los habitantes del valle, por veces se presenta diáfana, en realidad solo es una bruma, aunque puede suceder que sin previo aviso, crezca, poco a poco, se agrande voviéndose más densa, después sin explicación va perdiendo su fuerza para recobrarla más tarde, en un vaiven ondulante; otras, emerge del Támega, principalmente, y  de algunas otras zonas húmedas, la vemos agigantarse, se diría que tiene personalidad própia, se mueve, lenta e inexorable, por momentos parece que entró  en ebullición, y  atónitos observamos las cambiantes formas, caprichosas, que dejaron sus borbotones, si hay aire, este hace girones el velo de novia de la ciudad, lo rompe o lo amontona a su capricho, lo vapulea, pareciendo que lo ensucia. En algunos días, ella no nos abandona, sabemos y ya lo constatamos, que desde las montañas circundantes, nos adivinan bajo un hermoso mar de algodón,  blanco con reflejos grises, azulados o rasáceos y qué diremos a todo esto, los Flavienses, enterrados por la niebla? la situación no mejorará con lamentos, pues verdaderamente, la inmensa mayoría, apreciamos más el dorado sol, aunque solo sea para caldear un poco el ambiente y casi siempre aparece, primero muy tímido y por veces, castigador, y el Flaviense apacible aprobecha, estas pocas horas de sol para sentir sus rayos cálidos, y allí donde hay un rayito de sol, sabemos que si no está ocupado no tardará en llegar algún paseante que haga un alto en su camino, y hay un grupo aquí y otro allí, entre claros que dejan los edifícios. Hay ocasiones que trepa cual reptil prehistórico a las montañas circundantes, se adhiere a las laderas, abraza sus formas, reverberea con la claridad, todo un espectáculo digno de admiración.  Después de su desaparición, sabemos que la niebla, volverá a visitarnos otra noche, se escondió, como evaporada, avergonzada por ser efímera, con su dignidad rota, aunque como un ave Fenix renacerá nuevamente, para alegría de los nostálgicos, que comentan con el resquemor de la nostalgia : Ya nada es como era, antes la niebla permanecía más tiempo, eso só  sí que era frío,ya nada es lo que era...repiten.

 

 

Me contaron que aprobechando esas nieblas, vienen de visita, el pensamiento, el alma, la esencia, de aquellos que nos dejaron y también amaron Chaves, no, no os imagineis que nos rodean, aguerridos Celtas, gladiadores Romanos y guerreros Moros, u  otros pueblos que pasaron por estas fértiles tierras, creo que el fenómeno no abarca, siglos, solo algún tiempo, variable en cada persona, y opcional en muchos casos.

 

Si la niebla parece hacer remolinos, es la esencia del terrateniente que busca sus tierras, sus posesiones, la representación de la riqueza que amasó; no encuentra nada, gira se afana en su búsqueda, casi gime, encontró por enésima vez un punto de referencia y nuevamente, se pierde, y... vuelve a encontrar aquellos edificios, tan distintos del paisaje que dejó, siente que no está en su tierra, si tuviese cuerpo, lloraría desesperado. Los herederos no guardaron nada de lo que él construyó con su esfuerzo, no valoraron su patrimonio. Lo retiene es todo lo que lo ata a la tierra, un buen día desaparecerá y seguirá la senda marcada,en este mundo etéreo, casi le llegó el olvido. El olvido balsámico y regenerador que lo liberará de esta cadena, que lo retiene amarrado a su amada tierra.

 

Está  la niebla de los que dejaron aquí su corazón, de los amantes, que en el cénit de su pasión, abandonaron el valle. Esta, la sentimos como una nostalgia palpable, un agobio, que nos lleva a pensar si no estaremos con algún mal presentimiento, se nota como una congoja amenazante e imprecisa, nos alcanzará en algún momento?; no sabemos que es el resquebrajamiento en la esencia de los infelices enamorados, no tuvieron tiempo de consumir su llama y así apaciguar los sentimientos y serenar el alma, no se conforman. Siguen sintiendo su desazón, son eternos rebeldes, insensibles a todo lo que no sea su dolor, aquella quemazón que los corroe dentro de su ser. Por qué me duele el corazón, si ya no lo tengo? se preguntan; perdidos en la inmensidad,  ciegos por la niebla, a la que culpan de su insatisfacción, que turba su entendimiento, ansiando una paz, que parece negárseles y que un día llegará, llegará...

 

 

Hay aquella niebla húmeda, casi se palpa, y en esa niebla  anda la esencia del niño que marchó, dejando a sus padres en un oceano de sufrimiento, desasosiego y dolor, los busca por las calles, estrechas y tan conocidas...  (mudos testigos de juegos y travesuras) los encuentra, tristes, más viejos, los rodea y con su amor inocente y cálido, consigue que la niebla se condense y gotee.

 

- Sara, está lloviendo, muy menudo, pero llueve.

 

- Qué cosas dices! es un día de niebla... fué en un día así cuando perdimos a nuestro pequeño, es en estos días que lo siento más cerca, casi presente, es... es como si lo sintiese a mi lado.

 

- No quería apenarte, a mi me sucede algo parecido; anda dame la mano.

 


Siguen caminando, lentamente, pensativos, con los sentimientos regenerados. La esencia o el alma del pequeño los acompaña un trecho, se alegra, sus padres lo han palpado de alguna manera, aún lo aman y lo recuerdan con añoranza. Quisiera poder fundirse intimamente con ellos. Él también los ama. Quizás sea la última vez que regresa, tendrá que marcharse a otros estractos, de los que no se regresa a la tierra, sabe que se le termina el tiempo estipulado,otros lo sustituirán en este laberinto gaseoso, que les dá ocasión de una regresión, que es algo ficticia.

 

- Abuelita, abuelito, venís a buscarme? vamos de paseo? Viva!,viva!

 

Grita un pequeño trás las celosias de su casa.

 

- Mamá, mamá, vienen allí los abuelos.

 

La madre se asoma a la ventana, entonces el alma regresada, lo comprende todo, es su hermana, y el pequeño, (que es su vivi retrato) su hijo.

 

Ahora sabe que no volverá, la vida siguió y trajo recompensas. Qué paz infinita!

 

Y con estos tres ejemplos, representativos de tres edades del ser humano, la niñez, la juventud y la vejez, termino. Hay muchas formas de regreso a este  verde y feraz valle, y cada esencia se presenta según su peculiariedad, su sentir, sus vivencias pasadas. Por eso la niebla es igual o cambiante, según las circunstancias, fría, tibia y casi sofocante,o bien húmeda, por veces pesada, inquietante, tanto para quien la mira como para quien la vive y se integra en ella. La niebla Flaviense, se ve, se palpa, se siente, en fin, se vive.

 

 

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