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CHAVES

Olhares sobre a cidade de Chaves

Discursos Sobre a Cidade - De La Crecida del Rio, por Fe Alvarez

07.11.08 | Fer.Ribeiro

 

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DE LA CRECIDA DEL RIO

 

Texto de Fe Alvarez

 

 

Todos sabemos que nuestro caprichoso Támega, puede ser un rio apacible, manso, hasta perezoso, y también puede presentarsenos como grande, poderoso,  arrollador, algunas veces destructor. 

 

Cuando el líquido elemento se precipita, con abundante generosidad, sobre estas tierras y naturalmente sobre el curso del rio y montañas aledañas, en poco tiempo se prevee una avenida del rio, los afluentes, aunque pequeños, se ven enriquecidos por las torrenteras, que se forman en las vertientes de los montes, que después de empapadas las tierras todo el exceso alimenta las aguas de afluentes y arroyos, estos excesos se juntan en el Támega, que rueda por su enriquecido cauce hasta el valle, donde puede espandirse a su antojo, todos los flavienses conocen estos cambios y cuando la riada llega, no digamos que falta la preocupación entre la populación, que sí la hay, pero temores aparte, se enciende la llama del curioseo y allá empieza la peregrinación a las vecindades ribereñas, como todo se contagia, "mea culpa" me sumo a este deporte, que parece  venir paralelo con las lluvias, primera estación: puente Romano, donde se oyen los comentarios de siempre:

 

-Hace media hora el agua estaba allí, puse aquella señal, si el tiempo sigue así....

 

- Lo peor está por venir.

 

- Han dicho que lloverá toda la semana.

 

- Fué mucho peor la de hace tres años, aunque esta está  empezando.

 

Alguien dirigiendose a mí me increpa:

 

- La culpa es de los gallegos, que no abran las compuertas.

 

- Anda que gracia! que van a beberla.  (Contesto)

 

- Dígale que no hay compuertas en todo el curso del rio.

 

Me esclarece un pescador, esperimentado. (suegro de un bloguero)

 

Como no hay ofensa, ni por esto me siento con la conciencia pesada, sigo hacia el jardín del Tabolado, con mi amiga, la gente va y viene en una pesquisa esperimentada, estaba un día gris y frio, uno de esos días en que parece  enfriarse el alma, aunque no es obstáculo para seguir el paseo, por estas tierras hay que ser fuerte. Llegando a Las Caldas, el espectáculo estaba servido, por los desagües el ímpetu del rio, se abrió camino hasta interior, el agua humeante parece una piscina, cálida y convidativa. Se sigue una visita al puente Nuevo, no al San Roque, de aquella aún no existía; es hora de volver al hogar, caldeado y acogedor y meterse algo calentito en el cuerpo, ya en casa, en la mesa, se sigue tratando el tema del día, la avenida del Támega, comento el espectáculo del  agua en las Caldas y cada uno aporta su anécdota.

 

Al día siguiente, la sorpresa y la carcajada. La juventud, que es pensarselo y hacerlo, sin meditar prós o contras, había tomado nota de la "piscina cálida" y claro, no se iba a desperdiciar una ocasión así, se habla con los amigos, se escoge la complicidad de la noche y allá que se van a un baño placentero un grupito de arriesgados colegas y todos con muchos pájaros en la cabeza. Con gran juerga y jarana, llegan, se desnudan y completamente desnudos, discuten cual será el primero en probar esa piscina, el más arriesgado al agua, FRIIIA, HELADAA! BBRRR!

 

La ilusión, chafada, el frio, en los  huesos y aunque negado el orgullo, tiritando.

 

Con el frío reinante, cualquier cosa humeaba, dando la sensación de algo acogedor y templado. El río seguía su curso ajeno al susto, que sin pretenderlo, había dado a la juventud aventurera. El agua seguia inundando la vega.