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CHAVES

Olhares sobre a cidade de Chaves

Discursos Sobre a Cidade - Uma peça em três actos, por Fé Alvarez

12.12.08 | Fer.Ribeiro

 

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Texto de Fe Alvarez

 

 

Casi es verano, el astro no suele manifestarse castigador, sus amables rayos nos brindan dias muy agradables, los calores generalmente vendrán más adelante, amaneciera un hermoso día, en que el sol quitaba los últimos resquicios del  invierno, la primavera había sido bastante fría, por eso este calorcillo se agradecía y aprobechaba, al máximo, la ciudad se llenaba de chiquillada, que ese sábado presentia que las vacaciones  estaban casi a la vuelta de la esquina y hacían planes de juegos y aventuras interminables, sus caritas brillaban tanto como el sol y sus ojos resplandecian, sintiendose libres e inmensamente felices.

 

Los nanos de la casa pidieron para salir, llevarian las bicis y la pelota, por eso se decidió que después de comer pasaríamos la tarde en el pátio público que era en aquel tiempo el Palacio de Justicia, salimos y por el camino, concretamente en la Rua Direita vimos que se cocinaba una comedia. Comedia que suplia, la falta de un buen teatro.

 

PRIMER ACTO

 

(nombres ficticios)

 

La señora Julieta barría afanosamente la casi inexistente acera, arriba y abajo en un frenético vaiven, estos acompasados movimientos, parecían animarse por unas letanias incomprensibles, pronunciadas en sordina y subrayadas por algunos movimientos incomprensibles. Arriba y abajo, sin cesar. Hum! la cosa parecía que iba para largo.

 

La primera parte de la tarde trancurrió alegre, la chiquillada de los alrededores se concentró en aquel patio público, hubo juegos de persecución, bicis, pelotas, rayuelas, gomas y hasta toboganes improvisados en los laterales de la escalinata, (pobres pantalones) no faltó algún que otro desentendimiento, que se solventó en poco tiempo y la paz y el juego retomaban su protagonismo. Los niños empezaron a reclamar la merienda, claro que sin querer desaprobechar en lo más mínimo el tiempo de juego, hablamos los mayores y algunos fuimos en busca del ansiado bocata.

 

 

SEGUNDO ACTO

 

La señora Julieta continuaba con su cansino ir y venir, la escoba tenía aspecto de fatiga, ella erre que erre, la acera estaba como los chorros del oro, mas algo había cambiado, el  público empezó a llegar y las letanías ya eran comprensibles, lo más natural al tener ´la platea asegurada.

 

-Quién piensa esa fresca que soy yo?

 

-???????

 

-Todos sabemos quién es ella, una....

 

-???????

 

-Piensa el ladrón que todos son de su condición

 

-Claro claro (respondió el público allí congragado y animado)

 

-Si yo hablase.... mucho tendría que decir.

 

-Diga, diga (animaba el público)

 

-Ah! si cada uno  metiese la mano en el pecho...

 

-Eso es verdad (casi a coro)

 

Los pequeños esperaban y por lo tanto el teatro callejero tendría que quedarse por ahí, cual sería su fin? Ah! buena pregunta  cuando se ignora el verdadero motivo del  planteamiento y de la trama. Los nanos dieron buena cuenta de la merienda, repusieron líquidos y fuerzas y continuaron sus juegos, con la tarde alta se volvió a casa,  algo en la tele reclamaba su presencia, por eso no era necesario arrastrarlos contra su voluntad.

 

Horror!!! la acera seguía aguantando estoicamente las fricciones que doña Larisa le propinaba con la exausta escoba, si ella hablase, seguramente diría cosas muy interesantes. El público aumentara y desde la ventana y a ratos se asistió al tercer acto, este llegó a su cenit, después de pasada la cena. Por lo que la obra fué larga, repetitiva y cansina, solo el final fué algo alucinante, increible y fuera de tono.

 

Llega la señora Roberta (la susodicha, fresca) con movimientos bruscos hace su entrada en escena. El público congregado en la Rua Direita, estaba espectante, e intrigado. Bien es aclarar que Roberta es una mujerona, grande.

 

-Doña Julieta, que está diciendo? (con rintintín en la voz)no me desmienta pues yo lo ví todo. Está haciendose la inocente?

 

-Cómo puede decir una cosa así y quedarse tan tranquila? Ay! Doña Roberta, me parece mentira, tan amigas como somos.

 

-Le digo que lo ví todo y con todo detalle, no mezcle amistades.

 

-Pero que es lo que vió, aquí nadie entiende nada (dice una curiosa del público).

 

-Eso, Eso, que lo aclare, díganos Dña. Roberta. (habla la barredora)

 

-Ja, ja, ja, entiende entiende, usted metió un hombre  en su casa Dña. Julieta y que yo sepa,   aun     no    salió.Eh?

 

-DIOS MÍO!!!YO, CREO QUE USTED ESTÁ LOCA! O VE VISIONES. Esta  tarde  solo estuve hablando con un canalizador, necesito unas obras y se marchó.

 

-Ja, ja, ja.Buen canalizador necesita...Oh! Dña Julieta, que nos conocemos, vaya si nos conocemos!

 

-Pues bien, zanjemos este lio, por eso para demostrarle que no miento y que está completamente engañada, (mira a su alrededor) anda Rosita entra y mira por toda la casa, te lo pido por favor

 

-Eso lo aclarará todo (decia el público, tomando parte en la comedia)

 

Pasados unos momentos sale la  pequeña Rosita, compungida y desangelada, todos los rostros parecen preguntar a la pequeña, que con cara de desaliento consigue decir:

 

-Ahí dentro no hay nadie.

 

-NO MIRASTE BIEN!  le recrimina la señora Roberta, casi enfadada.

 

-Miré muy bien, si señora, hasta miré debajo de la cama.

 

-Já já (rie la gente a coro)

 

-Tiene que estar ahí, no salió..... sé que no salió... Ah!  ya sé donde está, me dá  su permiso Doña Julieta (con todo el rintintín del  mundo) así verán todos como tengo razón.

 

-Entre, entre, doña Roberta y vea usted misma.(Llegados a este punto, qué remedio1)

 

Entra; los congregados, no dan crédito a sus ojos, se  hacen corrillos, se comenta el desarrollo del teatro, se toma partido por una o por otra, o por ninguna, visto el derrotero que tomaba el asunto. 

 

En esto aparece Roberta con un muchacho, cogido por el cuello de la camisa, que por momentos, no hacía pie, visto que era un poco canijo, casi parecía un minogote, ridiculo y desolado. Y ella triunfante zarandeaba su asustado trofeo, exibiendolo a los atónitos ojos de la platea.

 

-Lo sabía, estaba escondido trás la cortina, tenía o no razón.

 

El público estaba increiblemente callado, aquello no podía ser real!!!! el pobre infeliz parecía que menguaba por momentos, por fin se consigue soltar de la garra y asustado se justifica:

 

-Yo no tuve la culpa, me llamó y yo entré.

 

-Doña Julieta estaba petrificada.

 

-Roberta, saboreando su triunfo, se puso a confesar al muchacho, que ya estaba con el miedo metido hasta el tuétano y cantaba como un canario.

 

Era demasiado, los curiosos sintiendo verguenza ajena abandonaba el teatro callejero, llevaban cara de circunstancias, casi no se creían el desarrolar de la obra, era una de esas comedias que en el fondo, tenía sus toques de tragicomedia, que nos arrastra a la risa y a la piedad, no se entendía muy bien y sobretodo desagradaba. Ya sabemos el mal gusto de boca,  que dejan las miserias humanas. Paciencia, mañana habría algo más  agradable.

 

 

 

 

FIN DEL TERCER Y ÚLTIMO ACTO